Hace unas
horas vi una película en un canal de cable que realmente me hizo derramar muchísimas
lágrimas, creo que esto es un interés para todos, ya seas menor de edad,
adolecente, joven, pues no estamos realmente protegidos, el cyberbullying, es
el hostigamiento por parte de personas
que pueden tener una rivalidad o alguna venganza, no es necesario que sea una
persona totalmente real o que simplemente sea imaginario, esto causa un
trauma que lleva consigo muchas formas de pensar, llegan hasta el punto de
quitarse la vida, no sé si la película se basa en una historia real, lo que sé es
que creo que a nadie le gustaría que les pase esta clase de hechos en su vida,
y más que todo cuando te sientas rechazado o rechazada por tus amigos o
compañeros, ya sea por tu estatura, si eres gordita o si estas flaquita, si
eres blancona o negrita, muchos factores,
no dejes que nadie, te haga sentir menos, amate tal como eres, tu eres
valiosa (so) tu puedes llegar a ser mejor que esas personas que simplemente se
creen superior a ti, ten confianza en ti mismo es el primer paso, y el segundo
paso es contarle a tu mamá o a alguien que tengas muchísima confianza sobre
esto lo que está ocurriendo por el acoso ya sea por las redes sociales o
directamente, te dejo un breve resumen sobre esto lo que encontré en internet
sobre el cyberbullying y la película que me impacto muchísimo……espero que les
guste:
Las
víctimas son en su mayoría adolescentes de entre 12 y 17 años, y las mujeres
son más propensas a sufrir ataques. El Cyberbullying –maltrato o agresión a
través de mensajes de texto, de voz, o de fotos, videos, audios, subidos a las
redes sociales- afecta a millones de jóvenes alrededor del mundo, y preocupa a
profesionales de la salud, padres y docentes. La opinión de una especialista y
algunos tips útiles para proteger a los menores.
El pasado
29 de marzo, Víctor Feletto salió de la escuela y regresó a su casa, en la localidad de Temperley, partido bonaerense
de Lomas de Zamora. Allí se disparó en la cabeza con una pistola de su abuelo
José. Tenía 12 años. Sus familiares denunciaron que la decisión pudo deberse a
la presión que sentía el adolescente de parte de las autoridades de la escuela
secundaria a la que asistía y a las ofensas de sus compañeros, que lo maltrataban
sin darle tregua. En abril del año pasado, otro adolescente -Carlos Nicolás
Agüero, de 17 años- se suicidó en la localidad de Chepes, provincia de La
Rioja, vencido ante el hostigamiento que sufría a diario de parte de compañeros
y vecinos, por su presunta homosexualidad. No se trata de casos aislados: los
adolescentes y jóvenes que sufren el acoso de compañeros o conocidos tanto en
la escuela como a través de las redes sociales son las víctimas de un fenómeno
de consecuencias alarmantes que crece cada día.
Se define
al Bullying a cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico
producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo
determinado. Cuando se utilizan las redes sociales como medio para la agresión,
el fenómeno se denomina Cyberbullying. Una de las manifestaciones más
frecuentes de este fenómeno es la publicación de fotografías, casi siempre poco
afortunadas, que pueden ocasionar molestia a sus protagonistas, a los que se
suele etiquetar para que sus contactos vean las imágenes. Es también muy
frecuente la creación de páginas o grupos destinados a agredir, burlar o
denunciar algún aspecto íntimo de la víctima.
En la
actualidad, el Cyberbullying resulta relevante por la gravedad de sus
consecuencias, la dificultad de prevención y el alto grado de prevalencia.
Según
indican las estadísticas, los protagonistas de los casos de acoso suelen ser
niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia. Los chicos que resultan
objeto de este tipo de agresiones, sufren las agresiones deliberadas de otros
niños o jóvenes que se comportan cruelmente, con objetivo de someterlos,
arrinconarlos, amenazarlos, intimidarlos o
marginarlos, divertirse a costa
suya u obtener algo de su parte.
El acoso
suele ser sistemático y extenderse durante un período más o menos prolongado.
Un dato llamativo es que las víctimas son en su mayoría mujeres, pero que
también las agresoras son en su mayoría chicas.
“Los
principales síntomas que puede presentar un joven o adolescente en el caso de
sufrir cyberbullying son variados y van a depender de la personalidad previa a
la situación de acoso por las redes, explica a Revista Cabal Digital, Virginia
Ungar, médica psicoanalista, miembro didacta de APdeBA, consultora del Comité
de Análisis de Niños y Adolescentes de la Asociación Psicoanalítica
Internacional. “Pueden presentar desde una negativa a concurrir a clase, signos
de depresión, trastornos de ansiedad, retraimiento, aislamiento hasta
somatizaciones varias, y otros. En mi experiencia, veo que hay niños y jóvenes
que rápidamente hacen saber a sus padres del problema que están atravesando
pero también hay otros que demoran en contarlo y presentan las manifestaciones
a las que me referí, y los padres tiene que "llegar" a los hechos. A
veces el cyberbullying es parte de un proceso que se da también en presencia,
en la escuela. Puede ser una etapa preparatoria o acompañante de un acoso que a
veces llega a extremos muy preocupantes.”
¿Qué
deben hacer los padres, en el caso de detectar algunos de estos síntomas o
notar cambios drásticos en la conducta habitual de sus hijos?
“Lo
primero es participar a la escuela de los hechos y además demandar una actitud
activa por parte de la misma”, sostiene la especialista. “Si no se diera esa
posibilidad, insistir, porque la escuela debe tomar medidas que van desde
observar el problema, a reunir al grupo, escuchar al chico afectado y a sus
compañeros, además de hacer participar
al equipo o gabinete psicopedagógico y psicológico del establecimiento”. En
cuanto a la posibilidad de fortalecer la autoestima del chico de modo que éste
esté en mejores condiciones para defenderse por sí solo, frente a posibles
ataques, Ungar puntualiza que “es posible hacer un trabajo con el niño o joven
pero no creo que la familia pueda hacerlo sola. Como dije, la posibilidad de
defenderse va a depender de la personalidad del niño o joven. El
fortalecimiento de la autoestima se puede hacer ‘de adentro hacia afuera’, para
decirlo de alguna manera. Es necesario un trabajo profundo con un profesional entrenado y que no sea
parte del escenario en que transcurre el problema. No todos los chicos sufren
de este tipo de acoso, pero también es cierto que no todos los que lo sufren
están enfermos o perturbados. Como siempre, tendría que estudiarse
cuidadosamente la situación singular en el contexto de lo personal y lo
familiar en interacción con el medio”.
Uno de
los mayores inconvenientes que plantea el Cyberbullying es que los agresores
que utilizan las redes para insultar o burlar a la víctima –también es
frecuente que difundan rumores e incluso mentiras-se protegen casi siempre en
el anonimato: a diferencia del hostigamiento tradicional, que habitualmente
consiste en la confrontación cara a cara, las víctimas cibernéticas no pueden
ver o identificar a sus acosadores, lo que los hace sentir aún más indefensos y
vulnerables. El anonimato es uno de los factores que perpetúa, además este tipo
de prácticas.
Según una
encuesta realizada en noviembre de 2011 por Ipsos para la agencia de noticias
Reuters el 12% de los padres (internautas) de todo el mundo asegura que sus
hijos han sido acosados en Internet y casi un 25% conoce a un menor que ha sido
víctima del denominado cyberbullying. El 3% de los padres definió el cyberacoso
a sus hijos como una práctica “habitual”.
A raíz de
esa investigación se supo también que el vehículo más frecuente para el
cyber-acoso son las redes sociales como Facebook, citada por un 60% de los
encuestados. Los dispositivos móviles y los chats figuran casi empatados en
siguiente lugar, con un 42% y 40% respectivamente. A continuación se sitúan
como medios el email (32%), la mensajería instantánea (32%), otras webs (20%) y
otras formas de tecnología (9%).
La toma
de conciencia sobre la especificidad del problema también es mundial: el 77% de
los encuestados en este sondeo internacional consideran el Cyberbullying como
un tipo de hostigamiento diferente de otros, requiere una atención y esfuerzos
especiales por parte de padres y escuelas. En este sentido, es muy gráfica la
definición que aporta la especialista
norteamericana Parry Aftab en su guía sobre Cyberbullying: “Después de
dedicar años a proteger a los menores de los adultos en Internet, nunca pensé
que dedicaría tanto tiempo a protegerles de ellos mismos”.
Los
estudios más recientes confirman que los
más vulnerables son los niños de entre 12 y 17 años edad, de nivel
socioeconómico medio-alto y que cuentan con dispositivos móviles y acceso
abierto a redes sociales y correo electrónico.
Si se
tiene en cuenta que, según los especialistas en salud mental, el abuso sexual y
el acoso escolar son las agresiones más severas para los niños, está claro que
resulta de vital importancia que los padres presten especial atención a
posibles síntomas que puedan estar revelando que sus hijos sufren algún tipo de
acoso o si ellos acosan a algún otro.
La
conducta típica del acosador suele responder a las siguientes características:
es intencional, persistente y agresiva. Se señala como elemento característico
lo que se llama “la intención de daño”, es decir, la evidencia de que existe un
definido propósito de perjudicar a la víctima, que puede terminar sufriendo un
deterioro en su autoestima, y padeciendo efectos en su personalidad, como una
mayor tendencia a la introversión, angustia, depresión, pérdida de interés en
el aprendizaje, fracaso social, miedos de diversa naturaleza, cefaleas,
nauseas, vómitos, adicciones, episodios psicóticos y pensamientos o intentos de
suicidio, en los casos más dramáticos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario