Análisis Literario
Titulo: El hechizo de tomayquichua
Autor: Enrique López Albújar
Año de publicación: 1943
Lugar de publicación: Lima
Editorial: Peruanidad
Biografía del Autor:
Enrique López Albújar es uno de los novelistas más vigorosos del siglo XX y fue el primer escritor peruano que pudo crear personajes indígenas con vicios y defectos, con virtudes y pasiones.
Nació en Chiclayo, en la hacienda de Pátapo, el 23 de noviembre de 1872, pero él siempre consideró Piurano.
Sus padres fueron:
Don Manuel López Vilela y Doña Manuela Albújar y Bravo.
Cultivó diferentes estilos en la narrativa y que es sobre todo conocido como uno de los creadores del indigenismo.
Estudio en el colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe y se recibió de abogado en la Universidad Nacional de San Marcos.
Entre 1917 y 1923 fue juez en Huánuco, lo que le dio material para escribir cuentos acerca de los indígenas de la zona.
Desde joven pudo alternar su afición por el periodismo, la literatura y su condición de hombre de leyes.
Su libro más importante, Cuentos Andinos (1920), amplía y profundiza la temática peruana que había iniciado Abrahán Valdelomar, él célebres autor de El Caballero Carmelo.
Uno de sus más hermosos libros “De mi casina” (1924) narra sus primeros recuerdos.
La novela Matalaché (1928) narra los amores de un negro y de su ama blanca en Piura virreinal.
Obras de López Albújar
- Nuevos cuentos andinos (1937)
- El hechizo del tomayquichua ( 1934)
- Las caridades de la Señora Tordoya (1955)
- Una posesión judicial (1923)
Movimiento literario: Indigenista
El hechizo del tomayquichua
El doctor Quesada iba a 25 kilómetros por hora por la carretera de Cerro de Pasco a Huánuco, con el de la Pampa de San Juan, pero llevando la mirada alerta para poder sortear las quiebras y baches del camino. Iba en estado lamentable, pues, a pesar de su condición de médico, soroche no había querido respetarle sus precauciones anti andinas y más bien se burló de ellas, cogiéndole desde la Oroya para sólo dejarle a las alturas del Quinua. Se recobró espiritualmente ante las atenciones de la hotelera Doña Elisa.
En San Rafael, otra mujer salió también a recibirle, la famosa Doña Virginia de Maraboto, pero Quesada, poco amigo de la historia viva, la interrumpió con un fuerte apretón de manos y partió. En dos paradas poblanas dos mujeres posaderas, en los que el hombre no se veía por ninguna parte.
Ya vamos a llegas dijo una voz, esta voz preventiva le hizo rememorar a Quesada uno de los motivos de su viaje, a propósito de él sostuviese en Lima con el banquero Don Félix Andraca.
El joven psiquiatra le manifestara la circunstancial. Andraca añadió: “Para eso es usted so solo un medico sino hombre de recursos y un viejo camarada de Ricardo.
En la tierra de tomayquichua el pongo murmuro: se desfundará puente, taita, el rio es chúcaro y Quesada estiro los brazos. Huallaga amarra los brazos de mistis y no los deja nadar.
Cuando llegaron al pueblo Quesada acaricio el cuelo del animal y le dijo: tú también debes de estar cansado, sintiendo los efectos de esta tierra. Pero ya sabré ponerme en guardia, aunque la mismísima perricholi saliera a recibirme.
Cuando Quesada fue a buscar a su amigo Don Ricardo, le dijo a una campesina que se lo avían negado y la señora contesto: son costumbres de la Micucha y Quesada pregunto: ¿Quién es la Micucha?, la campesina le respondió: es la mismita quien vive con Don Ricardo, ese que buscas, es que ella lo ha hechizado, son las costumbres de todas las mujeres de su familia, los tiene amarrados a los hombres que les gusta, pero Quesada no creía en lo que decir la campesina entonces dijo: los hombres enamorados hacemos cosas que les parecen a los demás tonterías, locuras.
Oiga usted Rosario, dio Quesada estamos en recepción en casa de los esposos Andraca Herrera. Escuche usted lo que me escribe su señor cuñado: Los condes de Chirimoya, Don Ricardo Andraca, el hechizado, y Doña Micaela Herrera y Villegas, la hechicera, tienen el agrado de invitar para hoy viernes, día de brujos, a las ocho de la noche, al señor Embajador de la muy magnifica y Serenísima República de Orates don Julio Quesada.
Los Quesada llenaban algunas páginas de la historia nacional. Durante la Colonia, el último de ellos se dedico a la medicina, verdad que a veces paciencia de mujer educada bajo las normas medio conventuales, aunque acomodaticias, paso cinco meces de haber llegado de tomayquichua Quesada no estaba aun repuesto de la violenta conmoción espiritual, comenzaba a faltarle fervor profesional y esa benévola paciencia con que el médico debe oírle al doliente toda digresión, “una mujer pronunciaban el nombre como si estuviese disgustado, pero todas estaban conformes en que la aparición de tal retrato coincidía el regreso de Quesada de su excursión vacacional a un pueblecillo de Huánuco de ese del que se creía que fue la perricholi. Si señorita. Lo ha traído el doctor de un pueblecillo de allá que llamada tomayquichua. Es de una serranita por lo que entiendo, ¡hum! Me parece señorita que no, ¿Qué quiere usted señorita? La señorita sonrió nerviosamente. Yo seré quien le quite a ese doctorcito todo, su engreimiento y presunción, lo que a mí no se me escapa en esta vez: le tengo tomadas todas las salidas.
Vamos urgió Andraca una vez que logro vencer la resistencia de Quesada. El patio de Molino Ragra, seguido por cuatro hombres. La vieja Martel desde el corredor, la Elodia detrás de la puerta y el chico Jacinto. Uno de los cuatro hombres asumiría el papel de guía, Poncho de Ferrer, les ordeno imperativamente, Pluto, busca Gringo busca. Él guía se dirigió a Andraca, yo habría jurado señor que Ferrer al pasar por aquí anoche lo había hecho porque llevaba la intención de tomar por donde hay mas peñeloria y mas monte. ¿Qué te dicen los perros? , que no es por ahí por donde ha tomando. Andraca no se dignó a responder. Como apenas hacia una hora de la llegada de Quesada a Tomayquichua. Andraca no pudo continuar, lo interrumpió el guía, Don Ricardo, el cholo no ha querido engañarnos, al menos hasta aquí el rastro de las tres bestias va pentetito, y ¿Por qué pensabas que por aquí era el camino y no más bien Quimsa-Monte que es donde Ferrer tiene tierras?, porque sitio se presenta.
Permítame Rosario, quiero examinar a ese hombre a ver qué se puede hacer por él, lo cual ella respondió, no, no lo toque. Yo lo curare y si se muere se moriría aquí conmigo ¡váyase!
Quesada le escuchaba irónicamente: nos gano la partida el cholo, A ti ¿porque? A mí en todo caso, pero no importa se lo agradezco. Y a la del hechizo también, por no haberlo roto ella misma y a tiempo.
Tacna. 10 de junio a 22 de agosto de 1934 y 20 de julio a 28 de agosto de 1940.
FIN
Personajes:
- Dr. Quesada
- Doña Elisa
- Doña Virginia
- Félix Andraca
- Don Ricardo
- Don Raymundo
- Pongo
- Don Quicacán
- Doña Micaela (Micucha)
- Doña Isabel
- Romero
- Rosario
- Don Gregorio
Héroe: Dr. Quesada
Apreciación critica personal:
Bueno esta obra nos nuestra la realidad andina que quien fue basada, nos muestra que en nuestros andes existen variedad de cosas como, hechizos, leyendas y mitos.
Y que la gente cuando llega a un lugar le es difícil congeniar con la gente que está alrededor, pero mediante van pasando los días, las costumbres van entrando a uno como un viento y hasta se sienten del pueblo mismo.
No corresponde a lo que se les pidió.
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